Nos adentramos en una de las enfermedades más complicadas de la sociedad actual: la anorexia, qué es y cómo podemos tratarla desde un enfoque de la terapia Gestalt.

¿Qué es la anorexia?

La anorexia mental es una conducta de restricción alimentaría, con la consiguiente pérdida de peso, por un deseo irrefrenable de estar delgada. Tienen una percepción distorsionada de su imagen corporal y un  intenso miedo a engordar, pudiendo llegar a morir de inanición. Desde la terapia gestalt, trabajamos el autoconcepto a través del autoconocimiento y la toma de conciencia de uno mismo.

Hay dos tipos: la restrictiva y la bulímica. La primera presenta todas las actitudes de rechazo a la comida con dietas casi de ayuno, pudiendo llegar hasta no desear o no necesitar comer; las bulímicas, alternan conductas restrictivas con atracones de comida.

Los síntomas

La anorexia-bulímica presenta cuadros compulsivos, que consisten en la  reiteración de un proceso que va desde una lucha interna para impedir la conducta de comer hasta la ejecución de dicha conducta evitada. La persona, una vez empieza la primera secuencia, le es imposible  detenerse,  llegando  al  final una y otra vez. Esto fomenta una imagen cada vez mas empobrecida de sí mismo, al no haber podido controlar y detener el episodio.

La persona muestra una gran preocupación por la comida, convirtiéndola en el termómetro de su estado de ánimo. Cuando se encuentra mal, removido o ansioso, intenta tapar el malestar con comida. Esto explica que, al inicio del cuadro, se da un estado ansioso-irritable, y con el paso del tiempo, se van instaurando rasgos depresivos, (facilitados por la inanición).

Anorexia y dependencia

También se puede hablar en términos de adicción: algo que sienta bien en primer lugar, acaba siendo dañino para la persona, no por el hecho de comer, sino por la desmesura en la forma de hacerlo y  su dependencia a la comida. Es una telaraña que al final caza a la mariposa, y la mariposa es la persona en su totalidad.

La persona cada  vez se siente más impotente, más poco capaz, por eso es frecuente en  la anorexia-bulímica, el devolver, comer a escondidas,…porque siente que hace mal, y su sentirse no capaz, se transforma a nivel inconsciente en mucha capacidad en organizar toda la estrategia para conseguir la comida, es su capacidad puesta al servicio de dañarse.

Autoconcepto

De lo particular se pasa a lo general teniendo el mismo mal concepto de sí misma no solo respecto a la comida sino en el resto de aspectos de su vida: trabajo, relaciones,…

Es más frecuente en personas muy exigentes y rígidas,  porque conforme más duro es el perro de arriba, el que pone las normas y castiga, más rebelde es el perro de abajo, más ganas de transgredir las ordenes.

Se distinguen de la bulímica nerviosa en que ésta solo tiene episodios de sobreingesta de alimentos, suelen estar obesos y no siempre presentan sentimientos de culpa.

Cómo trabajar la anorexia con un enfoque gestáltico

 Mi manera de trabajar con pacientes con trastornos de la alimentación  es ir más allá del síntoma:  intento que descubran y reconozcan qué hay detrás, ampliándole el campo de conciencia sobre el mismo. Qué simboliza la comida, en qué momentos le ocurre, cuál es el vacio que llena…es sabido que en buena parte es el intento de recubrir la necesidad de afecto.

También recojo los nuevos temas que van apareciendo con lo que la persona se desenfoca de la comida y facilita la disminución de la obsesión por la misma.

Por otro lado, intento que el paciente vaya entrando en el permiso, para hacer más benevolente a su perro de arriba y que trate con más cariño al perro de abajo, o sea a su niño, para que no se dispare la rebeldía contra la autoridad, y finalmente acabe haciéndose daño; en el fondo el niño está diciendo ¡quiéreme!, porque necesita llenarse de afecto, no solo de comida.

Conforme la persona aprende a tratarse mejor, disminuyen los episodios bulímicos, y con los primeros logros se produce un avance muy rápido, porque conecta internamente con un ¡Oh, puedo! , que se amplia a otros aspectos de su personalidad y de su vida, es el trampolín que le hace sentir que va tomando las riendas de su vida.

Leonor Martorell

Terapeuta Gestalt y corporal

1999