Tema

Emociones

CÓMO SUPERAR UN TRAUMA PSICOLÓGICO

Qué es un trauma psicológico

Unos ejemplos de trauma psicológico: Miedo irracional, crisis de ansiedad, somatizaciones, obsesiones, adicciones, abandono de carrera por miedo, miedo a hablar en público, creencias que te limitan…….

Cómo reconocer un trauma psicológico

Podemos reconocer qué es un trauma psicológico: un accidente, una agresión violenta, abusos, etc.  Es más difícil reconocer el trauma acumulativo: un hecho desagradable se repite día a día y  daña a la persona,  como el  agua de mar, que gota a gota erosiona la roca. Por ejemplo, si  me siento inútil, que todo me irá siempre mal porque mi jefe cada día me desvaloriza. Así, el  hecho traumático puede ser un evento muy intenso. También un hecho más leve pero muy repetido en el tiempo. 

La reacción al miedo

Hay tres tipos de respuesta ante el peligro: huída, bloqueo y lucha. Si no podemos huir, el miedo queda congelado, nos paraliza. Se produce una desregulación orgánica y hormonal, dejando una huella corporal y emocional.  A nivel biológico, la alteración de la amígdala desequilibra los hemisferios cerebrales; el cerebro queda en estado de alerta, el cuerpo bloqueado y hay amnesia emocional.

El organismo hace una asociación ilógica entre el hecho y la respuesta. Ante una situación percibida con igual peligrosidad, la reacción desmedida es la misma y toda la energía se activa buscando una defensa. La persona pierde recursos para reaccionar en el presente por una vivencia traumática del pasado.

Vivir con un trauma

Muchas veces, en terapia me encuentro que algunos clientes han ido enfrentando esas situaciones, sin elaborar ni darse tiempo a digerir. Llega un momento que ya no pueden más y pierden la fuerza para seguir manteniéndose, para enfrentar las mismas situaciones. Esto sucede en duelos no elaborados, por ejemplo.

Estas experiencias bloquean el hacer cotidiano, afectando al contacto y a las relaciones interpersonales. Es aquí que recomiendo un tratamiento terapéutico consistente en varias sesiones para  detectar  qué hay  detrás de esa dificultad que hizo que esa situación quedó congelada y transformarla.

Qué efecto tiene la terapia en el tratamiento del trauma

Aplicando diferentes técnicas, ayudo a que la persona integre  la experiencia  física, psíquica y emocionalmente de modo que  los hemisferios cerebrales se equilibren.

Recuperamos la energía y la fuerza que quedó atrapada en la defensa y la persona  puede revivir la situación sin la carga emocional ni el bloqueo corporal.

Aquí encontrarás más información sobre la terapia relacionada con el tratamiento del trauma psicológico.

Leonor Martorell, Psicóloga y psicoterapeuta.

 artículo publicado en la revista Aarti, número Noviembre 2019 

 

Hablando de emociones y equilibrio cuerpo-emoción-mente.

¿Quieres equilibrar tu cuerpo- emoción – mente? Una de las capacidades distintivas del ser humano es el habla. A menos que haya una limitación biológica, todos podemos hablar.

Es más, suponemos que todos sabemos expresar con palabras qué necesitamos, qué queremos, qué nos sucede…¿sabemos expresar una emoción?

Pero ¿realmente es así? 

Con más o menos vocabulario, de forma más tosca o más educada, el ser humano se comunica  y lo hace principalmente desde el plano mental.

Ahora bien, cuando quiero expresar una emoción… ¿desde dónde sale mi voz?

¿Es viable expresar con la razón una emoción? Realmente, ¿es fácil identificar la emoción?

Conectar con la emoción que está detrás de la razón y conseguir expresarla puede resultar una tarea ardua. Puede llegar hasta el punto de no conseguir emitir una palabra, incluso sonido alguno.

¿Qué está pasando?

Hay diferentes mecanismos de defensa que utilizamos para sobrevivir y poder seguir relacionándonos con el entorno sin sentirnos vulnerables, sin mostrar los miedos.

Hablamos de las emociones pero desconectándonos y no sintiéndolas. Les quitamos importancia haciendo un chiste de ellas. O cambiamos una emoción por otra que aceptamos más.

Por ejemplo, “no me permito sentir tristeza y en cambio expreso rabia”. Más aún, ¿y lo que nuestro cuerpo expresa?.

¿Cómo puedo saber que no estoy expresando la emoción que siento?

Una emoción no expresada se manifiesta en forma de síntomas: cómo contracturas, cefaleas, gastritis, etc. O peor, ansiedad, inseguridad, fobias, bloqueos músculares,….¿Te resuena alguna de estas situaciones?

y ¿cómo puedo ser más conciente?

Obsérvate en tu día a día, ¿en qué momentos dirías algo y lo reprimes, o te muerdes el labio o aparece la ansiedad?.  ¿Sabrías identificar su origen?

En Terapia Gestalt, ¿hay alguna técnica?

La técnica de “La Silla Vacía”. Fue creada por Fritz para tratar las emociones no resueltas.

Traemos al presente una situación o persona y dialogamos con ella, contactando emocionalmente con el suceso para aceptarlo y darle una conclusión. Al recuperar las sensaciones o sentimientos bloqueados, aparecen nuevas informaciones que ayudan a una reinterpretación emocional diferente.

Desde la Drala Gestalt acompañamos a las personas facilitando identificar y poner nombre a esa emoción no expresada y darle espacio. Y formamos en terapia Gestalt a aquellas personas que deseen abordar el autoconocimiento para el equilibrio cuerpo-emoción-mente. 

Más info en www.dralagestalt.com/terapia

 

Leonor Martorell

Psicóloga y Terapeuta Gestalt y corporal

Directora Drala Gestalt Escuela Integrativa

*artículo publicado en el número de Junio de la revista Aarti:

lhttp://aartiibiza.blogspot.com/2019/05/blog-post.html

 

Dña PERMISOS Y D. PERFECTO: SOBRE LA AUTOINDULGENCIA.

 REFLEXIONES SOBRE LA AUTOINDULGENCIA

 La autoindulgencia es una Señora muy Señora, voluptuosa, sensual. Le encanta brillar y lucirse por todos los lugares de moda vestida de múltiples trajes, mirando al mundo como si le importara poco. Piensa que nada vale la pena si uno tiene que esforzarse dado que la vida es para disfrutarla, utiliza miles de excusas para conseguirlo: no tengo ganas, he de descansar porque mañana trabajo, ahora no me concentro, es muy tarde, estoy baja de ánimo…,  también se puede distraer en múltiples actividades con tal de demorar lo que realmente tiene que  hacer.

Cuando aparece esta Sra., surge una voz aliada: ¿por qué te enredas? ¡no te castigues! ¿vale la pena? ¿por qué no abandonas? ¿por qué siempre te complicas la vida en vez de disfrutarla?¿estas seguro?, ¿Esforzarse, invertir? ¡oh no, suena fatal!… es una  parte de la personalidad  del individuo que incita a la persona al placer. Esta voz le hace dudar continuamente de su deseo o propósito dándose un permiso tras otro, posponiendo y retrasando la tarea. Es lo que en Gestalt llamamos “perro de abajo”, no quiere leyes, normas o restricciones que le corten el rollo, prefiere estar solo en el goce.

Sin embargo, entre susurros se escucha “tendrías…, deberías….” entonces, ¿por qué si es tan placentera la Señora, la persona está aún intranquila y ansiosa?, ¿qué hay detrás de esa figura, qué hay en el fondo de ella?. Está muy escondido pero lo veo, es una especie de gran perro con unas fauces feroces. No le identifico bien porque su cara se va transformando en diferentes personajes: de juez, de tirano, de jefe, de mi padre…Es el segundo  personaje de nuestro cuento, el Sr. Don Debería, y que en Gestalt denominamos perro de arriba, quien acusa, regaña y promete recompensas que nunca llegan, porque nunca se siente satisfecho.

En esta historia se encarga de poner metas muy altas, imposibles de alcanzar, que llevan a la exigencia de que todo ha de ser perfecto, que deslumbre. Así claro, ¿quién no se desanima y no siente desaliento?. Ahí es cuando nuestra Sra. interviene reaccionando ante tal nivel de demanda. 

En la realidad, este enfrentamiento interno tiene un precio: precisamente aquello que uno quería hacer muy bien, con mucho éxito y logro, no lo consigue. ¿No será que cuanto más deseo hay también hay más miedo a fracasar?. Uno se va sintiendo incapaz, impotente, cada vez parece más difícil, más imposible, más inalcanzable. Poco a poco se va hundiendo: eres un desastre, para eso no sirves, no eres capaz,  no te esfuerzas…Cada individuo utiliza diferentes términos, dependiendo de los mensajes que haya escuchado y tragado en su infancia, principalmente de los padres, utilizados ahora por Don Debería para castigar echando más leña al fuego de la propia autoestima. Y así llega la evitación y el bloqueo de la persona: no quiero, no puedo, no puedo , no quiero…,  se repite la tonadilla una y otra vez.

Uno se va creyendo que es autoindulgente y que no tiene voluntad en ningún aspecto de su vida. Pero, lo que en realidad ocurre en esta situación, es la reacción defensiva y evitativa de la angustia producida por un exagerado nivel de exigencia. ¿Cuántas personas habrán dejado estudios, proyectos o ilusiones no porque realmente no pudieran, sino porque la autoexigencia o el perfeccionismo les ha jugado una mala pasada al aferrarse a un ideal imaginario imposible de alcanzar?. De hecho, en este conflicto, de forma más o menos consciente se sufre por no poder alcanzar el ideal, al haberse creado una autoimagen desajustada con la realidad. Muchas veces, por necesidad de equilibrio interno, cuanto más autoexigente es una persona, más autoindulgente es en otros aspectos de su vida, dado que NIambos aspectos suelen aparecer  en la misma proporción.

Pero escuchen la gran trampa, el diccionario define la indulgencia como: blando de condición, que permite y disimula demasiado pero, también como facilidad para perdonar, disculpar los errores y las faltas. Si la autoindulgencia también es disculpar y perdonar, en la situación que se está describiendo, demasiada es mala, ya que la persona se queda en la comodidad , en el no esfuerzo y no se arriesga en conseguir su deseo. Pero una cierta dosis, si es realmente buena y necesaria , porque permite que las partes opuestas/ separadas de la persona se escuchen y suelten la necesidad de control, paso necesario para una posible integración y unificación posterior que aumenta el potencial de la persona.

Qué distinto hubiera sido si, en esta situación con tanto perfeccionismo, en vez de quedarse en el -no puedo- y en el-no hacer-, usando la indulgencia en el sentido de facilidad para perdonar, disculpar los errores y las faltas se hubiera intentado desde el apoyo y el refuerzo, tal y como hacemos con nuestros hijos cuando aprenden. Entonces ¿por qué no hacer lo mismo con nuestro niño dolido? ya que, detrás de ese niño rebelde, hay un niño exigido y castigado. Aunque no se alcance el ideal imaginado, en cambio, se materializa la acción junto a la satisfacción de haberlo intentado. De esta manera, se crea un adulto capaz, que tiene la fuerza para llevar su vida y sus actividades, entregarse a la vida y sabe renunciar a lo que esta más allá de su propio potencial.

Leonor Martorell

2001

 

Gestalt el camino de la transformación

La Gestalt

Gestalt: nuestro proceso personal

Desde el Gestalt, en nuestro proceso de maduración personal desde niños hemos tenido que adaptarnos al entorno familiar, social, cultural,… . Cada uno de nosotros ha utilizado una estrategia adaptativa básica y nuclear. A esto lo denominamos carácter, y es del que derivan muchas afirmaciones y creencias. Este carácter se va generando en la infancia.  A pesar en aquel momento fue útil e incluso vital para nuestra supervivencia, de adultos se puede volver contra nosotros. Y nos provoca malestar y sufrimiento.

Un camino lento y constante

A pesar de que nuestro entorno actual ha cambiado, gran parte de estas afirmaciones y creencias del pasado siguen condicionándonos e influyendo. Limitando nuestra gama de respuestas adaptativas al entorno. Sufrimos por no saber dar la respuesta adecuada a las exigencias de cada situación. No funcionamos con una versión actualizada de nuestro carácter, de nosotros mismos.

En este proceso de actualización y reencuentro con nosotros es donde la terapia gestalt nos puede ayudar enormemente. Básicamente, la gestalt es un viaje hacia uno mismo. Un proceso de reconexión con lo más profundo. Y  desde ahí podremos conectar con nuestras necesidades más genuinas y dirigirnos a satisfacerlas.

Los tres pilares de la Gestalt

En este sentido en enfoque gestáltico, se centra en tres pilares fundamentales, el aquí ahora, la conciencia y la responsabilidad: lo que nos sucede en el momento presente, darnos cuenta de todas nuestras percepciones y hacernos cargo de lo que nos sucede. Combinando estos tres aspectos favorecemos el desarrollo de nuestro potencial más humano.

Tanto en su dimensión individual como grupal, y en función de las necesidades de cada persona, la terapia gestalt nos ayuda en la búsqueda del bienestar. Facilita la conciencia de donde estamos y cómo hemos llegado ahí; nos devuelve nuestra capacidad de elegir y nos arraiga en lo importante del momento. La terapia gestalt nos conduce a encontrar soluciones nuevas a problemas antiguos. Conocernos mejor y recobrar la creatividad innata como parte de la maduración personal.

En Drala Gestalt, somos psicólogos y gestaltistas que estamos comprometidos con el acompañamiento de personas en la búsqueda de su felicidad. Nuestra formación implica un proceso de autoconocimiento personal profundo, te dediques o no posteriormente a acompañar a otros. Ser un buen terapeuta gestalt implica ser una buena persona, formamos personas no solo terapeutas. Somos colaboradores directos y seguidores de Claudio Naranjo, que es nuestra fuente de aprendizaje e inspiración desde hace más de 25 años.

Paz, confianza, seguridad, serenidad,… todo está en nosotros, simplemente hay que saber buscarlo, ¡¡¡date una oportunidad de encontrarlo y fórmate como persona y como terapeuta gestalt!!! te lo mereces. Solicita una entrevista gratuita.

Leonor Martorell

Psicóloga, terapeuta psicocorporal y Gestalt

Si crees que precisas ayuda puedes contactar con nosotros y te ayudaremos

La meditación y el proceso terapéutico. Reflexiones

Meditación

Efectos de la práctica de la meditación sobre el proceso terapéutico

Actualmente hay un auge en el uso de la meditación en muchas de las corrientes terapéuticas en Occidente. Incluso hay nuevas formas de terapia que enfocan el proceso terapéutico específicamente en torno a la meditación. Por ejemplo la “Terapia cognitiva basada en mindfulness” (Mindfulness based cognitive therapy). También en las corrientes terapéuticas más cercanas a los autores como la Gestalt y en la Biogestalt. En estas se pone especial énfasis en la práctica de la meditación. Por ejemplo, el Dr. Antonio Asín llama a la meditación “La terapia por excelencia”.

Y hay innumerables tipos de meditación. De hecho se dice que el Buda enseñó 84,000 métodos diferentes. Básicamente se pueden clasificar en dos tipos. La meditación shamatha (morar en calma) y la meditación vipashyana (visión clara). En los últimos 20 años se ha estado investigando la meditación, especialmente la meditación shamatha, en universidades de todo el mundo, y se ha demostrado el efecto positivo que tiene sobre el cerebro y sobre la percepción de la realidad.

Entonces, ¿qué efecto tiene la meditación en el proceso terapéutico?

Para explicar esto podemos empezar por uno de los principios básicos de la meditación, que es el cultivar la atención. El aumentar la capacidad de atención de la persona, reduciendo la tendencia a la distracción, tiene ventajas obvias para el proceso terapéutico. Por ejemplo, el eje central de la terapia es la auto-observación, la observación de lo que me está sucediendo, cómo me siento, que pensamientos surgen en mi mente. También se enfatiza la reflexión, el análisis. En ambos casos, la introspección aumenta de calidad cuando la persona tiene la capacidad de permanecer atento de forma continua, permitiendo un trabajo mucho más revelador que el que se consigue si la persona tiene más tendencia a distraerse de sus procesos internos.

La consciencia vigilante

En segundo lugar, otro aspecto de la meditación es lo que se llama “la consciencia vigilante”. Esto hace referencia a una cualidad supervisora de la mente, algo así como una visión panorámica de los procesos y contenidos mentales. La consecuencia de cultivar la consciencia vigilante es que a pesar de que surjan pensamientos o emociones, éstos no nos distraen, sino que podemos seguir estando presentes ante los pensamientos y emociones que surgen. Esto también tiene una importancia vital para el proceso terapéutico porque la persona logra mantener una visión panorámica de su mundo externo y su mundo interno simultáneamente. El poder mantener la atención en lo externo y lo interno a la vez permite una comprensión de la relación causa y efecto entre estímulo externo y la reacción interna, ¿Cómo estoy respondiendo yo ante el mundo que percibo? Esto es un elemento crucial del proceso terapéutico.

Espaciosidad, o el espacio mental

Y en tercer lugar, otra cualidad que se cultiva en la meditación es la espaciosidad, o el espacio mental. Esta cualidad quizás es la más difícil de explicar. A grandes rasgos está relacionada con una actitud mental en la que uno no se aferra a los pensamientos y emociones que surgen durante la práctica, se cultiva la actitud de no-juicio, se le da permiso a que los pensamientos surjan y se disuelvan, sin nosotros aferrarnos a ellos y por lo tanto tampoco nos aferramos a las historias que puedan traer consigo. El resultado de esto es que nos volvemos menos reactivos ante los contenidos mentales, hay menos mecanicidad, logramos poder observar sin dejarnos llevar, o distraer y de esta forma podemos profundizar más. Además, en la vida cotidiana esto nos permite tener más tiempo para decidir cómo actuar. Esta reducción de la automaticidad de reacción ante los contenidos mentales es importantísimo a la hora de aprender a lidiar con nuestros pensamientos y emociones.

Conclusiones

Esto ha sido una pequeña introducción a los efectos de la meditación sobre el proceso terapéutico. También es importante recordar que la meditación, si bien puede ser un apoyo, no es un sustituto para la persona que está en proceso terapéutico. Lo que sí podemos afirmar
es que la meditación es un camino corto para llegar a uno mismo, a un estado de bienestar, alegría y serenidad, aunque claro está que no siempre es fácil, requiere de paciencia y de perseverancia. En cualquier caso, tal como dice el maestro Sogyal Rimpoché: “El regalo de
aprender a meditar es el mayor regalo que te puedas dar en esta vida.”

Remedios García Lorente – Psicóloga General Sanitaria y Terapeuta Gestalt
Miguel Oramas Thurstun – Terapeuta Biogestalt, Instructor de Meditación, Biólogo y Sociólogo

migueloramas.wordpress.com

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Autoconocimiento y la biografía emocional

Autoconocimiento

¿Qué es el autoconocimiento? 

El autoconocimiento es el proceso de conocerse a uno mismo. El ser humano es definitivamente un conjunto de continuas experiencias físicas, emocionales y mentales. Y el caso está, en que muchas veces nos dedicamos a almacenarlas sin prestar atención. Una atención que si fuera prestada a tiempo, quizás nos ahorraría sufrimiento, incomprensión y rechazo de nosotros mismos.

Y además pasa, que las experiencias de vida vienen a engrosarse diariamente. Sí, sí, que cada día que pasa y no empezamos a mirarnos con cierto amor y comprensión, la cosa se complica. Porque hasta decidir no hacer nada un determinado día, tiene un trasfondo que puede tener un sentido.

El punto de partida

Hay muchas maneras de iniciar el autoconocimiento. Por ejemplo muchas personas a través de alguna experiencia corporal se ponen en marcha. Una enfermedad, una contractura, un dolor sin aparente explicación médica. Son muchos los casos de dolencias físicas que desencadenan un inicio del camino.

Otras personas en cambio, a través de alguna situación que no han sido capaces de solucionar satisfactoriamente, observan que a nivel de pensamiento algo no acaba de funcionar y deciden observar sus procesos internos e ideas. Se da el caso de relaciones de ideas confusas, de falta de sentido de vida o falta de motivación. Y cuando uno se da cuenta de todo ello, empieza a pensar que habrá que mirar hacia dentro y ver qué puede estar pasando.

También están los que a través de alguna vivencia intensa o traumática y la emoción que han vivido más intensamente durante ese momento les guía para estirar el hilo del autoconocimiento. Así, pueden darse situaciones de pérdidas familiares, procesos de divorcio, conflictos familiares, y por supuesto las emociones ligadas a esos procesos.

Una herramienta de la Gestalt

Sí, está claro que no existe una sola manera. El caso es empezar. Es darse cuenta de que quizás aquello que no nos gusta de nosotros tiene toda una cadena de experiencias, emociones, pensamientos y sensaciones que podemos situar cronológicamente.

Dentro de la Gestalt, y como parte del proceso de Formación, existe una técnica muy interesante que observa la posibilidad de empezar con ese proceso de autoconocimiento. Se trata de la biografía emocional.

La Biografía emocional

Consiste en realizar una recopilación y análisis de las emociones que han sido más recurrentes e importantes para  ti en esas diversas situaciones biográficas y a lo largo de toda tu vida. Además de incluir los acontecimientos y situaciones más relevantes de tu vida.

Podemos elegir por ejemplo el evento de nuestra biografía más cercana. Y a partir de la descripción de los hechos podemos observar nuestro juicio de la situación y que emociones están ligadas a ella. El sólo hecho de iniciar el pensamiento y puesta en práctica de este ejercicio, ya describe un gran camino hacia la apertura y la comprensión de uno mismo.

Si crees que precisas ayuda puedes contactar con nosotros y te ayudaremos en su elaboración dralagestalt@copc.cat

Drala Gestalt es un Escuela de Formación Gestalt presente en Barcelona e Ibiza y avalada por la AETG desde 2006.

¿Qué es la Terapia Gestalt? y la Formación?

curso terapia gestalt

¿Qué es la Terapia Gestalt? 

¿Qué es la Terapia Gestalt? Es una pregunta que nos hacemos frecuentemente. Cada vez es más la fama de este tipo de terapia y no sin motivo. Veamos por qué:

La Terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la psicología humanista que pretende la consideración global de la persona y la acentuación en sus aspectos existenciales (la libertad, el conocimiento, la responsabilidad, la historicidad). Se caracteriza por no estar enfocada exclusivamente para tratar enfermos, sino también para desarrollar el potencial humano.

Fue creada por Frizt Perls y su esposa Lore Posner en los años 1940,  quienes provenían de la psiquiatría y el psicoanálisis.

Se basa en:

  • El aquí y ahora: vivir y sentir el presente, la realidad.
  • El darse cuenta, (“awareness” en inglés) Ser consciente de lo que (me) pasa en cada momento.
  • Ser responsable tanto de lo que uno es, como de los propios pensamientos, sentimientos y acciones.
  • Autorregulación orgánica que engloba el trabajo corporal, mental, emocional y espiritual. Confía en la capacidad de autorregulación del organismo y propone la búsqueda de autenticidad y coherencia interna

El objetivo es conocerse mejor, tomar conciencia de conductas que limitan u obstaculizan la vida cotidiana y las relaciones personales, para mejorar las relaciones de pareja, familiares, laborales. El mayor auto-conocimiento permite desarrollar nuestras potencialidades y acceder a otras alternativas: otras formas de relacionarse con los demás y con uno mismo.

Objetivos Generales de la Formación en Terapia Gestalt

El objetivo básico es capacitar y favorecer el desarrollo de personas coherentes, hepáticas, fluidas  y  realistas consigo mismas, con los demás y con el medio.

Para ello:

  1. Entendemos la persona más como un proceso en transformación constante que como un producto estático.
  2.  Confiamos en el conocimiento de las propias actitudes y sentimientos por encima de los procedimientos puramente técnicos.
  3. Creemos no solo en la enseñanza teórica, sino en la transmisión vivencial y personalizada de las actitudes y comportamientos.
  4. Cuanto mayor es la coherencia entre conciencia, experiencia y comunicación mejor es la adaptación y funcionamiento psicológico de la persona, tanto individualmente como en relación con otros.

Desde ahí, la formación será personalizada por el equipo docente, con seguimiento individualizado de la evolución y desarrollo de cada uno de los participantes durante todo el proceso formativo.

 Otros objetivos de la formación:

  •  Desarrollar la conciencia y la presencia.
  •  Profundizar en el autoconocimiento personal.
  •  Responsabilizarse de la propia vida.
  •  Integrar las reglas básicas de la actitud gestáltica.
  •  Aprender a acompañar a otros.
  •  Aprender a conectarse con la propia autenticidad, la comprensión empática y el respeto.
  •  Establecer una relación más realista consigo mismo, con los demás y con el medio.

qué es la terapia gestalt

 

 

¿A quién va dirigida la Formación en Terapia Gestalt? 

Pues a todas las personas interesadas en desarrollar y/o profundizar un profundo conocimiento de si mismo y de los demás.

  • Profesionales y estudiantes de la salud, la psicología, la comunicación, el trabajo social, la educación, los recursos humanos, la empresa, la medicina, la enfermería,…
  • Cualquier profesional de la relación de ayuda.
  • Personas que, desde lo profesional o lo simplemente personal, tengan que relacionarse con otros.

A quién NO va dirigido 

  • Los que simplemente pretendan obtener un título de terapeuta.
  • Quién no estén dispuestas a involucrarse y responsabilizarse, como persona y como ser humano, en su propio proceso de autoconocimiento.

¿Cuál es la Metodología de la Formación en Terapia Gestalt?  

Los talleres son esencialmente  experienciales y básicamente constarán de tres grandes apartados:

  • Introducción teórica sobre los principios básicos de la psicología, enfatizando en la Gestalt
  • Experimentación y vivencias personales: experimentos, ejercicios, role playing, simulaciones, dinámicas de grupos, visualizaciones, método de casos,…
  • Elaboración e integración de la sesión en particular y su repercusión en el proceso personal en general.

Si estás interesado en ampliar información sobre la Formación en Barcelona haz click aquí Formación Gestalt en Barcelona

De la Formación en Ibiza tendrás información aquí Formación Gestalt en Ibiza

O si precisas es Terapia Gestalt haz click aquí Terapia Individual

El Lenguaje Corporal

lenguaje corporal

El Lenguaje Corporal

Estamos en una época  en que se ha priorizado el conocimiento científico,  lo cuantificable, lo que se puede medir. El pensamiento, el nivel mental  frente al nivel corporal y emocional. Se llega a veces a una desconexión entre cuerpo y mente que no sabemos lo que sentimos, o que sensaciones tenemos. Y ahí es dónde tiene que empezarse a prestar atención a nuestro lenguaje corporal.

Sin embargo, el cuerpo tiene su propio lenguaje, nos da una información que no siempre estamos abiertos a escucharla. Cuando somos niños estamos más en contacto con nuestras necesidades y tenemos más consciencia de ellas. Así, tenemos hambre, tenemos sueño, queremos un abrazo,… Pero conforme crecemos, vamos priorizando la mente, aparecen las órdenes o prohibiciones, perdiendo la espontaneidad infantil. ¿Cuántas veces nos decimos “si hiciera caso a mi cuerpo me pasaría el día durmiendo”? Si reiteradamente no le hacemos caso,  finalmente el cuerpo utilizará otra forma de expresarse por sí mismo. Por ejemplo poniéndose enfermo.Eso nos obliga a descansar, a darle lo que pedía y por tanto, a prestarle la atención que requería.

El cuerpo aporta mucha información, como hablamos, como nos movemos, pero también hay una memoria, una historia congelada.

Si movemos determinas partes del cuerpo, sobre todo aquellas que están rígidas o con tensión corporal aparecen recuerdos de sensaciones o sentimientos. Esos recuerdos o sentimientos forman  parte de nuestra historia y que permanecen almacenados en una memoria registrada en nuestros músculos. Esas experiencias que hemos vivido, principalmente de niños, las olvidamos a nivel mental. Pero esos sentimientos y emociones no expresados quedan como material inconsciente. Y nos condicionan nuestra forma de sentir y de actuar en el presente. Hacen que nuestro cuerpo esté rígido, en una determinada postura,o con unos nos movimientos estereotipados que nos anclan a una manera de ser y a un determinado carácter.

Movilizando el cuerpo

Moviendo esas zonas nos vienen recuerdos, sensaciones, emociones, que estaban fijadas, retenidas en el músculo, que al poderlas expresar , sacarlas fuera, nos libera, nos desatasca. Lo rico, es este material que surge a la superficie, sin buscarlo, sin saberlo, que nos sorprende por lo inesperado; si podemos trabajarlo, elaborarlo, comprenderlo, poder vivir asuntos inconclusos para poder darles una salida más sana, o cerrar una gestalt, vuelve a entrar en el cuerpo en su memoria y actuará con la misma o más intensidad que el registro  anterior  y esta vez para potenciar o posibilitar a la persona. Lo que nos hacia realmente daño era el material atascado, era un tapón, un ancla que no dejaba que ocurrieran otras cosas, que entraran cosas nuevas.

Asumiendo la responsabilidad

Nos valemos de un vehículo, la conciencia, conforme más nos demos cuenta y más comprendamos de nosotros mismos más avanzaremos, la conciencia no nos permite más engañarnos, solo es ciego el que no quiere ve. El ser consciente, nos conduce a ser responsable y comprometidos con nosotros y con nuestra vida., ya no nos sirve más quejarnos eternamente de aquello que no nos dieron o nos faltó de nuestros padres, perpetuando al niño, o ir repitiendo una y otra vez los mismos errores en la vida,  sino que como adultos que somos, nos hacemos conscientes de lo que nos faltó, de lo que si o no nos dieron, de lo que necesitamos,  haciéndonos responsables de cómo estamos viviendo nuestra vida en el presente.

Leonor Martorell

Psicóloga , Terapeuta Psicocorporal y Gestalt

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Psicología humanista: el camino hacia la salud y la vida

Psicología humanista y Gestalt

Psicología humanista: salud y vida a tu alcance

La Terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la psicología humanista centrada en lo que le sucede a la persona en el momento presente. Se caracterizada básicamente entre otras cosas en desarrollar el potencial humano.

Desconocemos los mecanismos para llegar a nosotros mismos, es decir, creemos que nos conocemos. Actuamos por patrones automáticos y por un sistema de creencias heredados de nuestra familia, del entorno social, de la escuela… Todo ello condiciona nuestra manera de relacionarnos y los conflictos que de ello se deriva, generando en muchas ocasiones sufrimiento.

Un proceso experiencial y vivencial

Enfocarse más en el proceso, en lo experiencial y vivencial. Poner énfasis en lo que está sucediendo ahora. Lo que se está pensando y sintiendo en el momento presente. Esto es lo que en la psicología humanista se llama el aquí y ahora. Mirar la historia de la persona desde el presente para poder  resolver desde el ahora. Abordar las cuestiones que nos impiden avanzar en la dirección que deseamos desde el presente es la voluntad del Gestalt.

La Terapia Gestalt es un viaje hacia uno mismo. La reconexión con uno y  por ende, con el otro. Cuando uno elige el camino del crecimiento y la apertura de conciencia siente que está en calma, en equilibrio, uno hace las paces consigo mismo. Uno es uno con la vida.

La nueva perspectiva desde la psicología humanista

Tanto en su dimensión individual como grupal, y en función de las necesidades de cada persona, la terapia gestalt ayuda al individuo en su problemática haciéndole más consciente de cómo ha llegado al punto en el que se encuentra ampliando el campo de posibilidades; La psicología humanista devuelve al paciente su capacidad de elegir qué opción quiere tomar para afrontar la vida. La terapia facilita que la persona encuentre soluciones nuevas a problemas antiguos. Conocerse mejor y recobrar la creatividad perdida forman parte del medio y del fin de la psicoterapia.

Nuestra  escuela une dos grandes conceptos: Gestalt como estructura, forma proceso y totalidad de uno con el mundo, el aquí y ahora consciente. Y Drala, que expresa una actitud de sabiduría y el poder más allá de lo duala tarvés de la psicología humanista. La magia  corriente de lo experiencial que está al alcance en la vida diaria.

Seguimos  la línea de Claudio Naranjo, fuente de inspiración de nuestro trabajo desde hace más de 25 años.

Leonor Martorell

Psicóloga , Terapeuta Psicocorporal y Gestalt

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