Tema

Espiritualidad

Gestalt el camino de la transformación

La Gestalt

Gestalt: nuestro proceso personal

Desde el Gestalt, en nuestro proceso de maduración personal desde niños hemos tenido que adaptarnos al entorno familiar, social, cultural,… . Cada uno de nosotros ha utilizado una estrategia adaptativa básica y nuclear. A esto lo denominamos carácter, y es del que derivan muchas afirmaciones y creencias. Este carácter se va generando en la infancia.  A pesar en aquel momento fue útil e incluso vital para nuestra supervivencia, de adultos se puede volver contra nosotros. Y nos provoca malestar y sufrimiento.

Un camino lento y constante

A pesar de que nuestro entorno actual ha cambiado, gran parte de estas afirmaciones y creencias del pasado siguen condicionándonos e influyendo. Limitando nuestra gama de respuestas adaptativas al entorno. Sufrimos por no saber dar la respuesta adecuada a las exigencias de cada situación. No funcionamos con una versión actualizada de nuestro carácter, de nosotros mismos.

En este proceso de actualización y reencuentro con nosotros es donde la terapia gestalt nos puede ayudar enormemente. Básicamente, la gestalt es un viaje hacia uno mismo. Un proceso de reconexión con lo más profundo. Y  desde ahí podremos conectar con nuestras necesidades más genuinas y dirigirnos a satisfacerlas.

Los tres pilares de la Gestalt

En este sentido en enfoque gestáltico, se centra en tres pilares fundamentales, el aquí ahora, la conciencia y la responsabilidad: lo que nos sucede en el momento presente, darnos cuenta de todas nuestras percepciones y hacernos cargo de lo que nos sucede. Combinando estos tres aspectos favorecemos el desarrollo de nuestro potencial más humano.

Tanto en su dimensión individual como grupal, y en función de las necesidades de cada persona, la terapia gestalt nos ayuda en la búsqueda del bienestar. Facilita la conciencia de donde estamos y cómo hemos llegado ahí; nos devuelve nuestra capacidad de elegir y nos arraiga en lo importante del momento. La terapia gestalt nos conduce a encontrar soluciones nuevas a problemas antiguos. Conocernos mejor y recobrar la creatividad innata como parte de la maduración personal.

En Drala Gestalt, somos psicólogos y gestaltistas que estamos comprometidos con el acompañamiento de personas en la búsqueda de su felicidad. Nuestra formación implica un proceso de autoconocimiento personal profundo, te dediques o no posteriormente a acompañar a otros. Ser un buen terapeuta gestalt implica ser una buena persona, formamos personas no solo terapeutas. Somos colaboradores directos y seguidores de Claudio Naranjo, que es nuestra fuente de aprendizaje e inspiración desde hace más de 25 años.

Paz, confianza, seguridad, serenidad,… todo está en nosotros, simplemente hay que saber buscarlo, ¡¡¡date una oportunidad de encontrarlo y fórmate como persona y como terapeuta gestalt!!! te lo mereces. Solicita una entrevista gratuita.

Leonor Martorell

Psicóloga, terapeuta psicocorporal y Gestalt

Si crees que precisas ayuda puedes contactar con nosotros y te ayudaremos

La meditación y el proceso terapéutico. Reflexiones

Meditación

Efectos de la práctica de la meditación sobre el proceso terapéutico

Actualmente hay un auge en el uso de la meditación en muchas de las corrientes terapéuticas en Occidente. Incluso hay nuevas formas de terapia que enfocan el proceso terapéutico específicamente en torno a la meditación. Por ejemplo la “Terapia cognitiva basada en mindfulness” (Mindfulness based cognitive therapy). También en las corrientes terapéuticas más cercanas a los autores como la Gestalt y en la Biogestalt. En estas se pone especial énfasis en la práctica de la meditación. Por ejemplo, el Dr. Antonio Asín llama a la meditación “La terapia por excelencia”.

Y hay innumerables tipos de meditación. De hecho se dice que el Buda enseñó 84,000 métodos diferentes. Básicamente se pueden clasificar en dos tipos. La meditación shamatha (morar en calma) y la meditación vipashyana (visión clara). En los últimos 20 años se ha estado investigando la meditación, especialmente la meditación shamatha, en universidades de todo el mundo, y se ha demostrado el efecto positivo que tiene sobre el cerebro y sobre la percepción de la realidad.

Entonces, ¿qué efecto tiene la meditación en el proceso terapéutico?

Para explicar esto podemos empezar por uno de los principios básicos de la meditación, que es el cultivar la atención. El aumentar la capacidad de atención de la persona, reduciendo la tendencia a la distracción, tiene ventajas obvias para el proceso terapéutico. Por ejemplo, el eje central de la terapia es la auto-observación, la observación de lo que me está sucediendo, cómo me siento, que pensamientos surgen en mi mente. También se enfatiza la reflexión, el análisis. En ambos casos, la introspección aumenta de calidad cuando la persona tiene la capacidad de permanecer atento de forma continua, permitiendo un trabajo mucho más revelador que el que se consigue si la persona tiene más tendencia a distraerse de sus procesos internos.

La consciencia vigilante

En segundo lugar, otro aspecto de la meditación es lo que se llama “la consciencia vigilante”. Esto hace referencia a una cualidad supervisora de la mente, algo así como una visión panorámica de los procesos y contenidos mentales. La consecuencia de cultivar la consciencia vigilante es que a pesar de que surjan pensamientos o emociones, éstos no nos distraen, sino que podemos seguir estando presentes ante los pensamientos y emociones que surgen. Esto también tiene una importancia vital para el proceso terapéutico porque la persona logra mantener una visión panorámica de su mundo externo y su mundo interno simultáneamente. El poder mantener la atención en lo externo y lo interno a la vez permite una comprensión de la relación causa y efecto entre estímulo externo y la reacción interna, ¿Cómo estoy respondiendo yo ante el mundo que percibo? Esto es un elemento crucial del proceso terapéutico.

Espaciosidad, o el espacio mental

Y en tercer lugar, otra cualidad que se cultiva en la meditación es la espaciosidad, o el espacio mental. Esta cualidad quizás es la más difícil de explicar. A grandes rasgos está relacionada con una actitud mental en la que uno no se aferra a los pensamientos y emociones que surgen durante la práctica, se cultiva la actitud de no-juicio, se le da permiso a que los pensamientos surjan y se disuelvan, sin nosotros aferrarnos a ellos y por lo tanto tampoco nos aferramos a las historias que puedan traer consigo. El resultado de esto es que nos volvemos menos reactivos ante los contenidos mentales, hay menos mecanicidad, logramos poder observar sin dejarnos llevar, o distraer y de esta forma podemos profundizar más. Además, en la vida cotidiana esto nos permite tener más tiempo para decidir cómo actuar. Esta reducción de la automaticidad de reacción ante los contenidos mentales es importantísimo a la hora de aprender a lidiar con nuestros pensamientos y emociones.

Conclusiones

Esto ha sido una pequeña introducción a los efectos de la meditación sobre el proceso terapéutico. También es importante recordar que la meditación, si bien puede ser un apoyo, no es un sustituto para la persona que está en proceso terapéutico. Lo que sí podemos afirmar
es que la meditación es un camino corto para llegar a uno mismo, a un estado de bienestar, alegría y serenidad, aunque claro está que no siempre es fácil, requiere de paciencia y de perseverancia. En cualquier caso, tal como dice el maestro Sogyal Rimpoché: “El regalo de
aprender a meditar es el mayor regalo que te puedas dar en esta vida.”

Remedios García Lorente – Psicóloga General Sanitaria y Terapeuta Gestalt
Miguel Oramas Thurstun – Terapeuta Biogestalt, Instructor de Meditación, Biólogo y Sociólogo

migueloramas.wordpress.com

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