¿Por qué Terapia Psicocorporal Integradora?

Estamos en una época en que se ha priorizado el conocimiento científico, lo cuantificable, el pensamiento. Se prima el nivel mental frente al nivel corporal y nivel emocional. Se llega a una desconexión entre cuerpo y mente que no sabemos lo que sentimos,  qué sensaciones tenemos. Sin embargo, el cuerpo tiene su propio lenguaje, nos da una información que no siempre estamos abiertos a escucharla. Cuando somos niños estamos más en contacto con nuestras necesidades y tenemos más consciencia de ellas. Tenemos hambre, tenemos sueño,queremos un abrazo, etc. Conforme crecemos, vamos priorizando la mente, aparecen las órdenes o prohibiciones, perdiendo la espontaneidad infantil. ¿Cuántas veces nos decimos “si le hiciera caso a mi cuerpo me pasaría el día durmiendo”?

Desatendiendo el cuerpo

Si reiteradamente no le hacemos caso, finalmente el cuerpo utilizará otra forma de expresarse, por ejemplo; poniéndose enfermo. Lo que nos obligará realmente a descansar, a darle lo que pedía y por tanto a prestarle la atención que requería. El cuerpo aporta mucha información: como hablamos, como nos movemos. Pero también hay una memoria, una historia congelada. Cuando movemos determinadas partes del cuerpo con tensión corporal aparecen recuerdos de sensaciones o sentimientos. Todas forman parte de nuestra historia y permanecen almacenadas en una memoria registrada en nuestros músculos. Son experiencias que hemos vivido, mensajes recibidos y que nos han afectado emocionalmente. Las olvidamos a nivel mental, pero esos sentimientos y emociones no expresados quedan como material inconsciente que condicionará nuestra forma de sentir y de actuar.  En el presente hacen que nuestro cuerpo esté rígido en una determinada postura. También manifestamos movimientos estereotipados que nos anclan a una manera de ser determinada, a un determinado carácter

Empezar a moverse

Moviendo esas zonas nos vienen recuerdos, sensaciones y emociones que retenidas en el músculo. Al poderlas expresar, sacarlas fuera, nos libera, nos desatasca. Lo rico es este material que surge a la superficie, sin buscarlo, sin saberlo. Nos sorprende por lo inesperado. Podemos trabajarlo, elaborarlo, comprenderlo, poder vivir asuntos inconclusos para poder darles una salida más sana. Actuará con la misma o más intensidad que el registro anterior y esta vez para potenciar o posibilitar a la persona

Liberando el lenguaje del cuerpo

Lo que nos hacía realmente daño era el material atascado, el tapón, un ancla que no dejaba que ocurrieran otras cosas. Nos valemos de un vehículo, la conciencia. Conforme más nos demos cuenta y más comprendamos de nosotros mismos más avanzaremos. La conciencia no nos permite engañarnos, solo es ciego el que no quiere ve. El ser consciente, nos conduce a ser responsable y comprometidos con nosotros y con nuestra vida. Ya no nos sirve más quejarnos eternamente de aquello que no nos dieron o nos faltó de nuestros padres, perpetuando al niño. Tampoco ir repitiendo una y otra vez los mismos errores en la vida. Como adultos que somos, nos hacemos conscientes de lo que nos faltó. De lo que si o no nos dieron. De lo que necesitamos y así nos hacemos responsables de cómo estamos viviendo nuestra vida en el presente.

Leonor Martorell

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