Suzana Stroke fue colaboradora y discípula de Claudio Naranjo. Master Teacher del proceso del proceso Hoffman de cuadrinidad. Trabajó más específicamente con parejas y armonización de equipos profesionales, visitando diversos institutos en varios países, convirtiéndose en esenciales para el estudio de las relaciones de pareja.

Desde la escuela Drala  consideramos muy interesantes estas reflexiones sobre las relaciones en pareja:

” … Lo común entre las relaciones parentales  y las de pareja es que las personas pueden vivir con más aceptación y tranquilidad. Menos peleas,  guerras y más comprensión, y de ese modo cada uno se siente mejor en la vida.

Enamorarse es una de esas cosas que ocurren en la vida y te abren la posibilidad de vivir algo necesario para poder seguir. Hay más capacidad de aceptación. De pronto las cosas  pequeñas no importan, lo que importa realmente es poder ver el brillo de la alegría en los ojos del otro.  Todo esto es mágico y no dura. Después se convierte en trabajo, y ahí aparecen los problemas en las relaciones de pareja.

A pesar de la dificultad, la crisis y los fracasos, existen la complementariedad. Las diferencias que se suman y movilizan al hombre y a la mujer a vivir en pareja.

Hay todo un potencial de poder realmente realizar algo mayor en la vida. Siento que esto es lo que nos hace unir, ya sea en la pareja o en el trabajo. Nos buscamos porque la vida ya nos apunta que solos es mucho más difícil. Hay personas  que eligen la soledad y se sienten más seguros solos, pero yo pienso que es una opción más cobarde. Es como aceptar algo menor donde no haya tantos riesgos. La evolución es con y a través de otros. Más en las relaciones de pareja porque lo que ocurre en una relación de pareja no ocurre de otra manera: la intimidad, el día a día, las manías…

Es difícil distinguir entre la entrega, la sumisión o la dependencia.

La entrega involucra  una decisión  personal y en esa decisión hay independencia. Si existe la intención  de entregarse realmente en una relación y se está lo más abierto posible, entonces en cada momento uno va viendo como no es, como la intención no se cumple, y que cada vez tienes que confrontar cosas que antes no se tenían como obstáculos. A veces uno está dando vueltas a las mismas cosas desde diferentes ángulos y ocurren otras cosas  que le llevan incluso a revisar lo anterior.

Si hay una persona que tiene tendencia a la independencia y  otra a la dependencia, ahí se encuentran y hacen el enganche. Pueden seguir la vida aparentemente muy bien, cada uno está viviendo a tope su rol. Pero si uno de ellos lo confronta y dice que no quiere seguir así, entonces surge la crisis.

Ser independiente es no estar enganchado en lo emocional con el otro.

En la base de los celos está la inseguridad, que se torna aparente en la relación misma. Inseguridad acerca de si el otro nos quiere realmente, o si uno es suficiente. Yo misma dije durante muchos años que eso a mí no me ocurría, pero después cuando acepté que sentía celos, tuve que aceptar mi inseguridad, mi dependencia del otro y un montón de otras cosas.

En general hay puestas muchas expectativas en la sexualidad como el punto más alto en las relaciones de pareja. Es increíble la poca información y la poca claridad que tienen, incluso los más jóvenes, en lo referente a qué es una sexualidad sana. También hay poca capacidad para ver qué es lo que no funciona y porqué. Y está también la influencia de las ideas que tenemos de cómo debe ser el hombre y cómo debe ser la mujer. De nada sirve leer mucho, o tener mucha información  si no se tiene el coraje de afrontar los hechos.

Cuando se pierde el empuje sexual más joven no se sabe qué hacer con eso, parece que ya se terminó.

Pero se puede transitar juntos y encontrar algo que es muy satisfactorio. Principalmente el hombre se asusta muchísimo y busca otras experiencias para confirmar que es hombre, para sentir que es válido, y pierde tiempo en eso.

Hay algunas personas que quieren llegar a la plenitud espiritual a través del sexo sin haber resuelto las cosas más cotidianas. Pretenden llegar al camino espiritual (a través de la sexualidad) sin antes haber podido vivir la sexualidad común y corriente.

Ese encuentro que buscamos de plenitud con Dios, esa unidad con el todo pienso que sólo es posible a partir del momento en que te puedes encontrar verdaderamente con el otro. Cuando uno puede realmente consigue dejar de lado sus cosas y estar más bien cuidando en vez de cuidarse, y el otro cuida en la misma medida, es cuando las cosas funcionan mágicamente, desde un lugar de verdad y no por una necesidad de “no puedo vivir sin ti”. El problema central en la pareja es el egocentrismo (a pesar de que hay personas que son aparentemente “para el otro,” pero ya sabemos que esto esconde el “dar para recibir”).

Para que una pareja crezca o se desarrolle es necesaria la aceptación  de que cada uno es como es.

Parar de pelear por querer cambiar al otro para que  corresponda a tus ideales. Y también comprender que la diferencia complementa, la diferencia ayuda a que surja algo mejor y mayor que uno solo. Estar disponible  para ayudar, mostrar, aportar cosas y no desde que tengo que cambiar porque es tu necesidad que lo haga. El camino de evolución de la pareja es a partir de la confianza. Confiamos en que tú me quieres bien y yo te quiero bien. Eso es real, esa es la base. … ”

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